Kabbalah significa “recibir” en hebreo. El término hace referencia a la recepción y transmisión de una tradición de conocimiento espiritual que busca comprender al Ser, su relación con lo Divino y las fuerzas que intervienen en la realidad.
La Kabbalah procura traer claridad sobre aquello que muchas veces permanece nebuloso: quiénes somos, qué nos mueve, qué necesitamos transformar y cómo podemos desarrollar nuestro potencial. Es una enseñanza que invita a conocernos profundamente y a comprender la vida desde una mirada espiritual.
Aunque la Kabbalah nace y se desarrolla dentro del judaísmo, su enseñanza trasciende el estudio intelectual de una época determinada. El conocimiento se transmite, se estudia y se profundiza de generación en generación, adaptándose a las necesidades y formas de comprender de cada tiempo.
Por eso, la Kabbalah no es un sistema rígido. Su estudio continúa evolucionando porque trabaja sobre cuestiones que forman parte de toda experiencia humana: el pensamiento, las emociones, los vínculos, las decisiones, el propósito, el crecimiento y la búsqueda de sentido.
La Kabbalah posee una dimensión teórica y una dimensión práctica. Una nos brinda conocimiento y sabiduría para comprender los procesos del alma; la otra lleva ese conocimiento a la acción mediante distintas prácticas, entre ellas la Alta Magia Kabbalística.
Ambas se necesitan. El conocimiento sin práctica puede quedar solamente en comprensión, y la práctica sin conocimiento puede perder dirección. Cuando sabiduría y acción trabajan juntas, el aprendizaje puede convertirse verdaderamente en una forma de vida.
En Reffiel estudiamos, enseñamos y vivimos la Kabbalah desde ambas dimensiones. Nos especializamos en Alta Magia Kabbalística, porque trabajamos directamente sobre las energías del alma y su manifestación en la realidad, pero entendemos que ninguna práctica puede sostenerse sin conocimiento, conciencia y evolución interior.